
El diagnóstico de las enfermedades infecciosas se basa en 3 pilares: el diagnóstico epidemiológico, el clínico y el de laboratorio. Los primeros datos que nos aproximan al diagnóstico de un proceso infeccioso son los suministrados por la anamnesis y la exploración física del enfermo. Sin embargo, para realizar el diagnóstico de certeza de una enfermedad infecciosa, se debe demostrar la presencia del agente productor o causal, o la huella que éste ha dejado en su contacto con el sistema inmunológico del individuo. El diagnóstico clínico debe ser confirmado por un diagnóstico de laboratorio. Por otro lado un mismo microorganismo puede dar una gran variedad de cuadros clínicos, en una o varias localizaciones. Por todo ello, la única confirmación de un diagnóstico infectológico clínico es el diagnóstico etiológico, que ofrece el laboratorio de microbiología clínica. Toda la información diagnóstica que el laboratorio de microbiología puede proporcionar, depende de la calidad de la muestra recibida. Por ello, una toma de muestra mal realizada, pobremente recogida o mal transportada determinará un posible fallo en la recuperación de los agentes patógenos o de la microbiota normal, que puede inducir a errores diagnósticos, e incluso a un tratamiento inadecuado del enfermo. Este hecho es bien conocido por los microbiólogos, pero no tanto por muchas de las personas que realizan las tomas de muestras en clínicas, salas y consultas, por lo que es necesaria la capacitación continua del personal sanitario, al que hay que concienciar del gasto inútil y la falsedad de los datos obtenidos a partir de una analítica realizada de forma inadecuada. El médico deberá conocer exhaustivamente los tipos de muestras que son más útiles en una infección determinada, el modo de obtenerlas y transportarlas, cuáles son los microorganismos que forman parte de la flora normal y si pueden ser o no patógenos en determinadas circunstancias. Además es fundamental que pueda interpretar adecuadamente los resultados del examen directo, los cultivos y conocer la susceptibilidad a los antimicrobianos de los microorganismos aislados.
Doctora en Medicina, Universidad Nacional de La Plata. Especialista Consultora en Infectología Profesora Titular. Cátedra de Microbiología y Parasitología. Facultad de Ciencias Médicas, Universidad Nacional de La Plata, Argentina Jefa del Departamento de Articulación de las Ciencias Básicas y Clínicas. Facultad de Ciencias Médicas, Universidad Nacional de La Plata, Argentina. Jefa de la Unidad de Infectología, Hospital Zonal General de Agudos “Mi Pueblo”, Florencio Varela, província de Buenos Aires, Argentina.

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