
La lente de la cámara de Carlos D’Biassi enfocada en una pared del barrio. En cada centímetro un color intenso, un símbolo, una palabra, un rostro. En cada trozo una historia, una tragedia. Si alejamos la imagen, vemos la pared abordada por vecinos pintando, recordando, sumando. Villa Elisa no es una comunidad cualquiera. Es una en la que desaparecieron 29 personas y cuyos integrantes se empecinan en recordarlas, exhibir sus rostros y repetir sus nombres. Es la terquedad del militante de la vida que no se resigna a que las tragedias se olviden y sus autores queden impunes. Si bien conocer la verdad es un paso imprescindible para comprender lo que sucedió y a su vez, sancionar a los responsables es un acto de justicia, no alcanza. Se requiere de la memoria para que la tragedia no se repita. (del prólogo de Carlos Rozanski)
Ingeniero químico de formación y fotógrafo por elección.

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